viernes, 20 de agosto de 2010

LA SINRAZÓN DE LA RAZÓN

Y dale con la matraca del Señor oportunista que viéndose partir hacia lugares más adecuados, se convierte en un pertinaz pelmazo de la vida política de todo un País. Siempre se ha dicho que en todos los pueblos hay un iluminado. Los hay que lo son por razones biológicas y no tienen remedio más que el de darles mucho cariño y ternura y los hay (estos son los peores) que se nos presentan imbuidos de un don divino difícil de precisar. Qué le vamos a hacer, son así, es su razón, esa que sólo unos pocos ven y nadie siente, pero que de persistir, la mayoría lamenta.

En el caso que nos ocupa, nos vemos todos los días, abocados a tener que soportar si no el exabrupto de uno de esos interlocutores válidos, es, eso mismo y su ingrata presencia en todos los medios de comunicación (sobre todo los afines) para hacernos comprender que nuestro País, es una ruina. Y es importante subrayar la razón de la sin razón, porque todo vale con tal de demostrar el hecho cierto y oportuno de que existe una conspiración socialista para someternos a las hordas enemigas del cristianismo español. ¡Sólo Dios sabe lo que pasa por la mente de estas gentes! Que diría un auténtico prelado de la devoción y culto al conservadorismo ¡Español!. ¡Dios nos libre de esta gente, me estoy refiriendo ahora, a la Derecha, claro!

¡España se nos hunde, eso ya no le cabe la menor duda a nadie, estamos rodeados de enemigos, que sólo persiguen la desestabilización de un sistema de valores, en el que el honor es su principal soporte!

Quiénes esto defienden, desde luego anclados en una concepción primitiva y propia de los poderosos de la Edad Media, son los que aspiran a Gobernar, algún día, España. La base sobre la que sustentan su propuesta es la de la confrontación radical contra toda sospecha de acabar con España, claro que los únicos que tienen sospechas son ellos, los únicos que ven enemigos, son ellos, y los únicos que quieren a este País, son ellos. Y en ese discurrir tan peculiar de estos Peperos de toda la vida, no se paran a pensar que en un Estado de Derecho, el diálogo, la tolerancia, la diplomacia entre vecinos, la coherencia respecto a nuestro posicionamiento en el contexto mundial, ha de estar, siempre presente en todas nuestras actuaciones; también y sobre todo, cuando somos oposición a un gobierno democrático.

Los Partidos que conforman nuestro sistema democrático tienen una responsabilidad de Estado incuestionable, son Estado y se deben a él y por nada del mundo han de ir contra él………pues de ser así, eso se llamaría traición o como creo que es el caso incompetencia respecto al conocimiento del papel que ocupa dentro de su País.

Es del todo intolerable que un ex Presidente del Gobierno, en la frontera de un país amigo o fuera de las mismas, igualmente países cooperantes, haga manifestaciones contrarias a su gobierno, en materia de política internacional (ya es malo que lo haga en lo que a la nacional se refiere) porque eso es ir contra el Estado que dice defender. Es un comportamiento que de tan conservador que es, se sale peligrosamente, de la línea que nos separa del rencor y el odio que se ponen de manifiesto en las dictaduras existentes en el mundo.

Paz en el cielo a los que en ellos tienen instalados su corazón y coherencia en las tierras de España, para así, seguir cosechando el reconocimiento internacional que tanto países como ciudadanos del mundo nos otorgan a los que en este modesto rincón del Planeta vivimos.

Compórtense, señores, compórtense.

Mari Carmen Sánchez, melillense de nacimiento.

miércoles, 18 de agosto de 2010

LA FERIA QUE PODRÍA SER

El Ser auténtico de la Feria, desde luego, no es el que tenemos en esta Málaga nuestra, a fecha del Solsticio de Verano, del año 2010.


La dejación perpetrada por el Gobierno Municipal, una vez más, contra lo que a todas luces tendría que haber sido una manifestación de nuestro arte y de nuestra cultura se nos presenta como un gran macro botellón, auspiciado y permitido por aquellos que dicen querer desterrarlo de la faz de la tierra, claro que esta vez no son los jóvenes los encargados del montaje y organización institucional.

Se hecha de menos aquellos tiempos en que Málaga se diferenciaba del resto del mundo por lo singular de su Feria, por un lado su Centro Histórico se engalanaba recuperando el colorido de sus jazmines, gitanillas y geranios invitando al folklore más típico y ambientalista que tenemos. Comerciantes, ciudadanos, entidades asociativas y su Ayuntamiento se ponían a la cabeza de su preparación, implicando a todo el mundo en el éxito (incuestionable) de una Feria del Centro y de un Real que era la envidia de propios y extraños.

La vestimenta de los malagueños con sus trajes típicos de gitanas, en sus mujeres y de corto, en sus hombres, contribuían juntos con las malagueñas, los verdiales y las sevillanas y mucho de flamenquería a embellecer nuestra ciudad, creando un ambiente de convivencia y de relación social maravilloso y desde luego, propio de un momento de fiesta como el que nos gusta vivir a los malagueños.

Lo que vivimos ahora, tiene el sello de un regidor triste y ciertamente gris, dónde la música, no nuestra, del tachín, tachín, y los descamisados proliferan por doquier, con litrona en mano y exabruptos de alta voz, que provocan un sentimiento de ridículo a los que nos gusta el divertimento simpático, educado y elegante.

La Feria de Málaga necesita a los malagueños y malagueñas y los necesita para darle un impulso internacional que la proyecte como el evento cultural y artístico más importante del Sur de Europa, un espacio abierto a todos los ciudadanos del Planeta, dónde a través de nuestras cosas, se sientan tan integrados que, igualmente, les haga participar en su engrandecimiento.

La Feria del Centro ha de ser eso, la de todo el casco histórico de Málaga, no sólo de dos calles, sino toda ella al completo, con la implicación de sus vecinos, de los comerciantes, dónde desde cada pequeño negocio (como se hacía antes) le ofrezca un aperitivo al visitante, dónde la música popular prolifere junto con nuestra alegría. Un Centro histórico al que los malagueños exijamos que todos presentemos la mejor cara que tenemos, la mejor imagen del andaluz, desterrando la chabacanería de aquellos que no entienden que esta fiesta se puede ver correspondida por millones de turista de todo el mundo y que a ellos hay que enseñarles que tras los festejos se encuentra una ciudad con hermosos rincones y con un patrimonio histórico digno y dispuesto para ser admirado.

El Real de la Feria, ciertamente, ha de estar enfocado de otra manera, ha de ser un indicativo del modo de vida que nos plantea nuestro clima. Ha de estar presente, en todos los que a ella asistan, que tras el cachondeo, está el arte de los que amamos la vida y que ésta se manifiesta con actividades de todo tipo, en un entorno, que ha de no desmerecer en nada a ese bello edificio que tiene al lado, cual es, el Palacio de Ferias y Congresos. Estos dos juntos han de congregar a lo largo de todo el año, a miles de personas interesadas en el fomento de los nobles modos de convivencia cultural y artística.

Es por tanto pertinente el debate abierto por María Gámez sobre el Ser de la Feria de Málaga. Ustedes, amigos y amigas, lectores y lectoras tienen la palabra y la acción para cambiarla.

Mari Carmen Sánchez Aranda

viernes, 6 de agosto de 2010

OBNUBILADO ALUCINE

Siempre atisbo el horizonte con cierta zozobra al contemplar que los altares de los Dioses han de tener unos resortes que impiden ver lo que por encima y por debajo de esa fina línea hay. Es probable que una no sepa mirar bien o que no sepa analizar con eficiencia lo que se aprecia.......de bueno, entiendo yo, si mirara con los ojos de un auténtico analista, ya sea hombre o mujer (que algunos se empeñan en afirmar que no tenemos la misma mirada).

La desazón me viene provocada al hacerme la pregunta afirmada de: se pueden perder los sentidos al llegar al lugar magnánimo de los que están más cerca del cielo, es más, sin llegar, tan sólo acercándose...........bueno, sin acercarse, intuyendo que se pueden acercar y conformar un comportamiento ausente y displicente para el común de los mortales. ¿Qué pasa por la mente de un mortal? Que dice ser lo contrario de lo que muestra ser.

El omnímodo proceso de acercamiento al bien, que todos y todas experimentamos nos lleva a veces a interpretar las cosas en función de múltiples factores que a menudo son ajenos al camino originario que se ha emprendido para llegar a él, bien porque falta base, bien porque no hay trayectoria a seguir, bien porque no hay un proyecto que le conduzca a la nobleza del aura bienhechor o bien porque no hay nada, de nada, de nada. De ahí que muchas personas escojan a destiempo un camino que no conduce más que a momentos efímeros de beatificación de su comportamiento, es lo que llamamos: su momento de gloria.

Siendo honesta he de reconocer que todo el mundo tiene, porque lo busca o porque lo necesita, en el espacio tiempo de su vida, su chispa de esplendor; pero lo malo no es tenerlo, es instalarte en un constante y obnubilado alucine.

Las responsabilidades que una asume, siempre voluntariamente, para desde la política, poder mejorar la vida de las gentes, ha de estar en sintonía con el sentir de las mismas, de forma y manera que los que nos dedicamos a esto de lo público, no seamos más que correas de transmisión del sentir ciudadano, huyendo, siempre que se pueda, de las cuestiones banales que en todas las tareas, voluntarias o no, se dan. Ejemplo de lo que digo es, si el principal problema que tienen los ciudadanos es la situación económica, el empleo, un Ayuntamiento como el nuestro no puede dejar abandonados a los polígonos industriales que tiene en su ciudad por una foto dando un martillazo a una campana o en bañador para demostrarnos sus cualidades físicas.

Los malagueños nos piden hechos, es decir, una apuesta decidida por nuestro tejido productivo, la ciudad limpia, el transporte que sea operativo, obedeciendo a las necesidades de aquellos que hacen uso de él y no a criterios de centralidad que restan eficiencia al servicio. Adecentamiento del Centro Histórico y dejarse de esa actitud banal de fotografiarse junto al Museo Picasso, utilizando su majestuosidad en beneficio propio y olvidándose que éste necesita de un entorno cuidado. Etc. Es decir ser coherente con lo que decimos ser.

La política siempre está cargada de la ideología del proponente. Por la historia de la humanidad y por experiencia familiar y personal sabemos que la Derecha obedece a valores individuales y egoístas, de ahí que reciban más, aquéllos que más tienen. En cambio la izquierda impregna de igualdad, justicia social, solidaridad, libertad todas sus iniciativas y lo hace desde la tolerancia, el diálogo, la cooperación, etc. De ahí que sea muy importante que no perdamos el rumbo de los acontecimientos históricos y seamos generosos e inteligentes en nuestros procederes, primando en ellos los mismos valores que aplicamos a nuestras políticas.

Málaga, necesita impulsar la generosidad de sus gentes y aplicar ésta a la ciudad en la que vivimos. Un Ayuntamiento, un regidor, que bucea en el submundo de la contemplación expositiva, no es más que el representante de una institución muerta y decadente. Los malagueños necesitan cambiar la brillantez de los iluminatis por la eficiencia de unas mujeres y hombres que sepan (porque conocen) cambiar las cosas para mejorar la vida de los que en ésta noble y bella ciudad viven.

jueves, 15 de julio de 2010

MÁLAGA SE MERECE LO MEJOR

Empiezo este artículo pidiendo disculpas por el retraso en escribirlo, ningún portal merece estar tanto tiempo sin ser ocupado, por lo que prometo solventar los problemas que tengo con el tiempo y reiniciar un fluido intercambio contigo, lector. Gracias.

Conviene que reflexionemos sobre el papel de los políticos en las sociedades democráticas europeas y sobre todo, el concepto que de nosotros tienen los ciudadanos, y si éste es el fruto lógico de nuestras actuaciones y comportamientos o simplemente equivocan los parámetros sobre los que obtienen la valoración.

Como siempre he pensado que nosotros, también, somos ciudadanos y observamos la realidad con los mismos ojos que cualquiera, permítaseme que por un momento me quite el vestido de política (si esto es posible) e intente dar mi particular visión política, analizando aquellos temas que importan y preocupan a los malagueños.

En primer lugar sería interesante contemplar que en esta confesión personal y sincera que hago tendría que poner de manifiesto que los malagueños, malagueñas, entre las que me encuentro (políticos y no políticos) en esto de la cosa nuestra, no somos lo que se dice muy apegados, lo digo en el convencimiento de que una gran ciudad como es la nuestra, llamada la capital económica de Andalucía, la tierra del Sol y de la afluencia de millones de ciudadanos de todo el mundo, que vienen a nuestra provincia con el ánimo de admirar e invertir en su belleza natural su pequeña o gran fortuna, no es de recibo que unos y otros (ciudadanos y políticos) tengamos nuestros pueblos (fundamentalmente los costeros) y su capital en un estado, que bien podríamos decir mejorables. La falta de preocupación por nuestra historia, la dejación en la defensa de un litoral y una Málaga bella y atractiva, la desmotivación de los malagueños para la movilización y/o generación de opinión contra aquellas cuestiones negativas para nuestra imagen y nuestro sentido estético y la siempre dificultad (esto último endémico de nuestro País) para el acuerdo entre las principales fuerzas políticas en aras de la principal razón que ha de moverles, cuales son los ciudadanos, hacen que nuestro aspecto no avance en concordancia con el lógico, para la que dice ser la quinta provincia de España. En lo relativo a Málaga capital toquemos tres temas que vienen a demostrar lo que digo más arriba: el puerto, el urbanismo, los espacios productivos.

Conviene precisar primero que los asentamientos fenicios (en Málaga, siglo X a.c.) tuvieron la gran virtud de realizarse a lo largo y ancho del Mediterráneo siempre mirando al mar, logrando una simbiosis entre la civis y su puerto. Nada se construyó por casualidad y todo era realizado con la vista puesta en un horizonte de luz que les proporcionaba a los habitantes de sus ciudades el atractivo suficiente para que los foráneos que por allí pasaban quisieran venir a comerciar o a visitar tan hermosos enclaves. La economía de estas tierras dependía, por tanto, de una imagen de modernidad, de cercanía por el carácter afable de sus gentes y de servicio, pues siempre se entendió que éste debería ser uno de los objetivos claves entre Málaga y el resto de asentamientos, entre ambas orillas. Esta relación entre la ciudad y su mar proporcionó una visión diferente respecto a las ciudades del interior, debido fundamentalmente al intercambio cultural que se daba con multitud de ciudadanos del mundo, lo que nos proporcionó valores como son los de la tolerancia, la aceptación del diferente, el diálogo permanente, la discusión responsable, etc. Es decir conseguimos ser un pueblo que prefería la relación social pacífica a la violencia.

Hace ya, más de veinte años, desde que, no sin poco esfuerzo, se logra un gran acuerdo (Plan Especial del Puerto, año 1998) sobre la base de un sentimiento popular como era la apertura de nuestra ciudad al Mar, rompiendo, acabando en un futuro próximo, con la anacrónica muralla que la dividía. El famoso Plan ha sufrido, a lo largo de todos estos años, diversos y complicados ataques especulativos, siempre bajo el mismo común denominador, hacer de oro cuanto espacio pudieran adquirir, especialmente la esquina que separa el muelle uno del dos. Pudiera ser entendible que las administraciones “responsables” no tuvieran el dinero suficiente para llevar a cabo un proyecto ambicioso, pero esto no es óbice para que cualquiera que se proyectara, para un enclave tan especial como el descrito, no tenga por qué no tener una carga importante de valores, en los que predominen el servicio a la ciudadanía de Málaga. Nadie, absolutamente nadie entiende qué pasa por la cabeza de nuestros administradores cuando su decisión es poner, por ejemplo, un supermercado, en un lugar emblemático como es el Puerto de Málaga.

Nuevamente han de ser ciudadanos, intelectuales, artistas, profesionales (Manifiesto de los cuarenta) los que tienen que dar un golpe de atención sobre tamaña barbaridad y manifestar claramente que Málaga no merece ser tratada así. Los malagueños aspiran a tener y exponer la mejor imagen de nuestra ciudad y ello comporta que su uso no se vea corrompido por el acotamiento cultural, educativo y artístico de nuestra tierra. El foráneo que venga en un crucero tiene que hacerse una idea noble de nosotros nada más acercarse a su bahía y desde tierra ha de sentir la suave brisa con olor a mediterráneo. Por ello me adhiero al manifiesto de los cuarenta y les aliento a seguir adelante en su actitud, que les honra y de alguna manera es un principio que puede ir rompiendo con ese tópico de que los malagueños no defendemos lo nuestro.

El urbanismo de nuestra ciudad ya comenzó en los años setenta siendo caótico y descorazonador para los que siempre hemos creído que una planificación urbana es posible y necesaria para cualquier urbe que se precie de serlo y ha de serlo en tiempo y formas. Son muchos los ciudadanos y profesionales conocedores de la planificación urbanística que no entienden cómo desde el primer PGOU de 1983 se han repetido nuevos planes en 1997 y ahora en 2010, no sin pocas vicisitudes. En veintisiete años tres planes generales, cuando estos si se realizan con los consensos oportunos, con la participación adecuada y con la responsabilidad política de quienes tienen una Razón de Estado, tan importante como es la de dirigir el futuro de una ciudad como es Málaga, deberían haber realizado tan sólo uno en el periodo de tiempo mencionado. Un PGOU por cambio de partido político y otro por la incompetencia del último administrador, del mismo signo político. En el fondo está la ambición económica de quienes no tienen bastante con lo adquirido en el primer Plan y en la forma está la inequívoca respuesta del que no quiere diálogo, debates y acuerdos con las personas que les ocupan y les preocupan Málaga.

Si desde luego inapropiados son el tratamiento dado a nuestro Puerto y al urbanismo malagueño en general, no menos infame es el dado a nuestros Polígonos Industriales.

Según la Confederación de Empresarios de Málaga, los polígonos industriales en esta ciudad, pueden generar un empleo neto de alrededor de treinta mil personas y si bien las administraciones cada vez tienen más conciencia de la necesidad de adecentar los espacios productivos y adecuarlos a través de su modernización no es menos cierto que todavía queda mucho por hacer para convertirlos en verdaderos parques empresariales.

No me estoy refiriendo a la tan necesaria transformación que las pequeñas y medianas empresas han de hacer con sus negocios, acercándose cada vez más a las nuevas tecnologías y a las fórmulas de intercambio comercial, nacional e internacional, propios de las modernas y competitivas empresas que trabajan bajo la dirección de las, igualmente modernas técnicas de comunicación, información y marketing. Me refiero a que la competencia viene dada también por la ubicación de las mismas en un entorno amplio, limpio, con capacidad de maniobrabilidad de vehículos pesados, con aparcamientos y con un aspecto lejos del gueto (a decir por los propios empresarios) al que en nuestra Málaga aparentan dar.

Se hace necesario entender que además de representar un porcentaje importantísimo del empleo y de la riqueza de esta ciudad, es, al formar parte de ella (nunca podemos olvidarlo) fachada y escaparate de lo que somos y aspiramos a ser los malagueños. No podemos entrar a un polígono y encontrarnos con el colapso de vehículos, con la suciedad y con el caos circulatorio en todas y cada una de sus calles. Los polígonos industriales de Málaga necesitan de una firme y decidida apuesta o de un gran movimiento ciudadano y de trabajadores que reivindique su derecho a producir decentemente.

Pongámonos manos a ello y dejemos de mirarnos el ombligo. Málaga se merece lo mejor.

sábado, 26 de junio de 2010

¡VIVA LA ROJA Y LOS ROJOS!

Está bien que un País se movilice en pro de un objetivo común, yo diría más que bien, necesario y sobre todo dice mucho de un pueblo cuyo alto nivel educativo le induce y motiva a reaccionar ante la adversidad y elevar la voz enunciando el basta ya del pesimismo y del inconformismo y reclamando y exigiendo que con su contribución, su esfuerzo, su incansable impulso……….. la victoria esté asegurada.

No puede haber nada más admirable que todo un País, unido por un símbolo, antaño repudiado por un significado perverso de terror………se eche a la calle a gritar declamando la atención de ricos y pobres, de gobiernos y oposiciones, de países amigos y enemigos……..de todo el Planeta, en pro de un noble y necesario deseo cual es, obtener la satisfacción del ego perdido. ¡Que noble acción!

Eran las siete de la tarde y todo el territorio nacional iba in crescendo en ánimo, en tensión, las calles bullían de expectantes padres de familias con sus hijos pululando de un lugar a otro, todos nerviosos, anhelante, expectante ante el pronto acontecimiento que marcaría sus vidas probablemente para siempre. El colapso llegaba a las autovías, las carreteras locales se llenaban de banderas y de gritos espontáneos como si de expresiones reivindicativas se tratara, todo el mundo se volvía, se giraba en busca del detonante momento vindicativo para sumarse con voz potente ¡Viva………….! Lo que sea, pero viva.

Sentimientos de emoción se mezclan con el dolor y el sufrimiento por la incertidumbre que provoca esa espera desesperada de horas, minutos y segundos hasta el momento crucial de la salvación nacional.

Todos unidos, no por cuestiones de Derecho, no por un empleo digno, ni siquiera porque el digno sea el salario o no perder el mismo. Nada de cuestiones banales. Todos abrazados al modo sincero de explosión de alegría, todo un placer que nos hace aparcar las diferencias y tanto peperos como socialistas, en gestos que honran las capacidades de unos y otros para coincidir, al menos por unas horas, entorno a un mismo proyecto que se llama ¡Ganar el mundial de futbol! La emoción del momento todo lo puede. ¡Podemos!

La política tiene esta maravillosa contradicción, a veces las cuestiones de Estado están en aquellas cosas que a todos juntan y a todos desunen, esto dependerá del momento político que se de, es decir, si ganamos, los nuestros lo han hecho, si perdemos la culpa es del Gobierno.


Termino enviando un deseo, que ganemos, que triunfemos en todo aquello de darle a la bola y en lo demás también, pues España son los españoles y sin ellos o con ellos en condiciones de precariedad, España no es nada.

¡Viva la roja y los Rojos!

lunes, 21 de junio de 2010

TINTES TOTALITARIOS

He aquí que, como en un cuento de hadas, nos encontramos sumidos en uno de esos momentos políticos en el que la falta de respeto del principal partido de la oposición, a los demócratas, en España, pasa por la imposición de sus ocurrencias, al peor de los estilos llevados a cabo en cualquiera de las desgraciadas dictaduras habidas en nuestro Planeta.

La carencia de principios y valores democráticos no sólo les lleva a postularse, un día, como Marxistas Leninistas, convirtiéndose en partido de trabajadores y otros en los mayores defensores de las posiciones más Chaviztas o Berlusconiana, asumiendo posiciones que sólo elementos de esa clase son capaces de asumir. Todo vale con tal de llegar al Poder. Y es que los lectores de este blog, estarán conmigo en que son los políticos más malos, perezosos y malcarados que existen en Europa. Desgraciadamente todavía tienen muy cerca las enseñanzas de sus progenitores.

Pues bien en este contexto he aquí que me encuentro que su descaro llega a cotas inimaginable, sólo superadas con una nueva barbaridad como es el hecho ocurrido en una pequeña feria de barrio, como es la del Puerto de la Torre, dónde los partidos políticos de izquierdas, tras más de veinticinco años de participación en la misma y de haber contribuido en gran medida a su creación y potenciación, se les quiere obligar a presentar por escrito una memoria de las actividades políticas que estos realizan en el Distrito dónde tienen fijadas sus agrupaciones. Quieren fiscalizar a la izquierda como si de su chiringuito autoritario se tratara, para que nada se moviera sin su consentimiento. Probablemente lo que les gustaría es convertirnos en sus clientes de distritos, controlados a modo de graciosas prebendas, eso sí, claro, subvencionadas con el dinero de todos.

Al igual que Esperanza Aguirre, desafía e ignora los preceptos de las Leyes y es capaz de lanzar un Órdago al Gobierno de España y a la Constitución española incitando a los españoles a no pagar el IVA, los concejales del PP malagueño, con su alcalde D. Francisco De la Torre a la cabeza, pretenden vulnerar la Ley de Partidos Políticos e igualmente la Carta magna.

Estos tintes totalitarios son cada vez más frecuentes y más peligrosos, valdría pues plantearnos a qué no estarían dispuestos los hombres y mujeres de la Derecha, en Málaga y en España a llevar a cabo, si tuvieran la posibilidad de gobernar Andalucía y España, al mismo tiempo.

Es verdad que su extremismo raya la vulgaridad pero su esperpéntico comportamiento no nos debe hacer llegar al conformismo simpático, pues sus maneras pintan formas peligrosas para el modelo de Libertad que nos hemos dado en participar en Europa.

Los españoles hemos tomado una decisión y es la de participar en el modelo de participación ciudadana más humano y solidario que existe en el mundo, cual es el europeo y a su vez los partidos de izquierdas nos hemos comprometido, como defensores de los intereses de la inmensa mayoría de la población, a humanizar una sociedad creada y nacida para unos pocos, precisamente esos a los que defienden el PP.

La igualdad y la justicia social, junto con la solidaridad y la Libertad han de confrontar con aquellos que nos quieren imponer su voluntad, vulnerando los preceptos constitucionales que todos los españoles nos hemos dado y para ello se hace necesario redoblar los esfuerzos en la defensa activa de la política. Por tanto es imprescindible la movilización ciudadana, la dinamización social, la politización de todos los estamentos sociales, de forma y manera que nos convirtamos todos, en activos precursores de los cambios políticos, sociales y económicos, de nuestro País.

jueves, 17 de junio de 2010

El Verdial un valor humanista



Los Verdiales, fiesta, arte milenario, conservado en su estado más puro gracias a la protección que le dispensaron, durante siglos, nuestra peculiar orografía malagueña y sobre todo las gentes que habitaban sus montes.

Esta Fiesta, como la llaman los entendidos en la materia, forma parte de nuestra cultura y patrimonio malagueño, motivo por el cual, todos y cada uno de los que habitamos esta noble ciudad, tenemos un compromiso para con ella, especialmente sus Instituciones y muy particularmente, el Excmo. Ayuntamiento de Málaga.

La gran apertura que supuso el que todo nuestro entorno geográfico se abriera a la ciudad y al mundo, gracias a las infraestructuras de carreteras y transportes fundamentalmente, han hecho que podamos conocer, con más precisión, los cantes y bailes verdialeros y podamos admirar su música y peculiaridad artística, tan puramente conservada. Pero, del mismo modo, se ve amenazada por la incomprensión, las influencias negativas que supone el abandono del entorno que le vio nacer, la falta de escuelas y de promoción del arte del verdial.

El Gobierno conservador de Málaga, no cree en los verdiales, tan es así que una de las primeras medidas que tomaron cuando asumieron el Poder, fue la de acabar con una fiesta multitudinaria que se celebraba todos los años en el Puerto de la Torre, en los albores de su Feria. Esta manifestación cultural llegó a congregar a más de tres mil personas, cada año. Acabaron con ella, creando nuevas asociaciones, rodeándose de personas que no sabían de esto y convocando, a su vez, nuevos actos (no lo podemos llamar Fiestas) con la displicencia de las gentes que han nacido, que entienden, creen, les gusta y se dedican a su fomento. A toda esta sarta de incomprensiones hay que poner sobre la mesa que la ignorancia del P.P. en el Exmo. Ayuntamiento de Málaga, les lleva al desarraigo permanente de la Fiesta, es decir, ésta no es nada fuera de los montes y campos en el que nació y se preservó, de ahí que la permanente manía de llevársela a la Feria de Málaga o a cualquier otro lugar de la urbe malagueña, no hace más que contribuir a su descomposición.

Recientemente hubo una reunión de la Asociación Verdialera “Amigos de la Torre” con Alcaldes de Pandas y fiesteros en la que se puso de manifiesto la preocupación de sus hombres y mujeres por el deterioro que va sufriendo su arte y dejaron claro la reivindicación, ya antigua, de: más y mejor formación de los nuevos valores, un definitivo y estable lugar dónde celebrar la Fiesta Mayor de Verdiales, que por cierto, todos situaban en la zona del Puerto de la Torre -los Verdiales y dónde se podrían celebrar más eventos fiesteros, como la Rifa, acontecimiento histórico del verdial, que ya prácticamente se ha perdido, por la desidia de la administración municipal. Quedó patente el descontento por los comportamientos conniventes, de los montajes asociativos, que se autoerigen la representación de las Pandas de Verdiales, con una administración, que no gustan de los verdiales y que sobre todo no reconoce su historia.

Cuando un malagueño defiende el Verdial, no sólo está defendiendo unos cantes y unos bailes. Es importante entender que tras ellos hay, a decir de los estudiosos, un modus vivendi que nos retrotrae a más de mil años. Los verdiales, junto con la churripampa y los cantes de la trilla, representaban la puesta en escena, la demanda, la declaración amorosa, la exposición de unos usos y costumbres que caracterizaron durante siglos, a los malagueños de nuestros montes. Hay puesto en este arte, mucho de sentimientos, de anhelos, de alegrías y penas. En los verdiales sentimos cómo y cuanto se trabajaba, cómo las mujeres andaban de colina en colina hasta llegar al río, arroyuelo o pozo más cercano a lavar la ropa, para volver sobre sus pasos al hogar, cómo los hombres y los niños trabajaban la tierra de Sol a Sol o cuidaban el ganado. Todo un mundo de sabores, olores y colores que no pueden dejarse al albur del desarrollismo que todo lo olvida.

Potenciar nuestra cultura es una responsabilidad de todos y todas, por ello, los políticos, muy en especial los que gobiernan, tenemos, tienen, la obligación de trabajar incansablemente, teniendo en cuenta siempre, que a más cultura más educación en valores y que ello redundará en el bienestar de una sociedad, muy necesitada, de comportamientos solidarios, justos y fraternalmente humanos.